Riesgo explicado, medido y convertido en decisiones
Diseñamos metodologías de prevención de lavado de dinero que combinan conocimiento regulatorio, criterio experto, analítica estadística y capacidad de implementación real.
Nuestro enfoque no busca generar un semáforo más. Busca construir modelos que expliquen dónde está el riesgo, qué factores lo incrementan, qué controles lo mitigan y qué decisiones deben tomarse para fortalecer el programa de cumplimiento.
Menos subjetividad. Más evidencia. Mejor gestión del riesgo.
Una metodología útil no sólo mide el riesgo. Lo vuelve accionable.
En ATI entendemos que una metodología de riesgo debe cumplir tres funciones al mismo tiempo: responder al marco normativo, ser technically defendible y servir para tomar decisiones reales.
Por eso diseñamos modelos que no se quedan en una calificación final. Nuestros modelos buscan explicar la exposición, distinguir entre riesgo inherente y capacidad de mitigación, identificar brechas y traducir los resultados en acciones concretas para fortalecer el sistema de cumplimiento.
La metodología debe terminar en decisiones de mitigación, no en un semáforo bonito.
Metodología mixta
Combinamos criterio experto, mejores prácticas, variables operativas y analítica estadística para lograr evaluaciones más objetivas, explicables y defendibles.
Menos subjetividad
Reducimos la dependencia de ponderaciones puramente discrecionales mediante análisis de datos, pruebas de consistencia y justificación técnica de pesos, cortes y agrupaciones.
Más granularidad
Diferenciamos riesgos por negocio, producto, canal, geografía, tipo de cliente, operación, exposición internacional y capacidad real de mitigación.
Utilidad operativa
La salida metodológica se conecta con brechas, planes de acción, monitoreo, gobierno, revisión y fortalecimiento continuo del programa de cumplimiento.
El Método ATI integra cinco capas
Cada capa conecta la realidad operativa con el sustento normativo, la justificación analítica y la capacidad de implementación.
Entendimiento de la operación
Analizamos productos, servicios, canales, clientes, usuarios, jurisdicciones, procesos, datos disponibles, controles existentes y decisiones que el modelo debe soportar.
Diseño de factores y variables
Definimos factores de riesgo, variables, reglas de negocio, criterios de clasificación y fuentes de información con base regulatoria, operativa y analítica.
Evaluación analítica
Probamos si las variables diferencian niveles de riesgo, si los resultados son consistentes y si los grupos generados tienen sentido metodológico.
Mitigantes y riesgo residual
Abrimos la evaluación de controles con mayor detalle: cobertura de listas, filtrado, monitoreo, gobernanza, escalamiento, documentación y evidencia de ejecución.
Implementación y uso operativo
Preparamos la metodología para sistemas, tableros, bitácoras, reportes, históricos, parametrización y seguimiento de acciones.
Evaluación segmentada: no todos los riesgos se comportan igual
Una sola lectura del riesgo puede ser insuficiente cuando una organización opera distintos negocios, productos, canales o tipos de cliente.
En ATI podemos construir una visión consolidada del riesgo y, al mismo tiempo, separar la lectura por tipología de amenaza.
Una visión consolidada ayuda a entender el riesgo total. Una visión segmentada ayuda a decidir dónde actuar.
Lavado de dinero
Perfil transaccional, productos, jurisdicciones, canales, origen y destino de recursos, comportamiento operativo y señales relevantes.
Financiamiento al terrorismo
Patrones, exposición internacional, señales de alerta, jurisdicciones, contrapartes y cobertura específica del programa de cumplimiento.
Proliferación ADM
Comercio exterior, contrapartes, listas, operaciones transfronterizas y exposición a bienes, sectores o jurisdicciones sensibles.
Sanciones
Listas OFAC, ONU y otras fuentes relevantes, calidad del filtrado, gobernanza, alertamiento, escalamiento y respuesta operativa.
Analítica que justifica los grados de riesgo
No proponemos una clasificación estática. Probamos distintas aproximaciones según la calidad, profundidad y disponibilidad de los datos.
Variables y reglas de negocio
Primera capa basada en elementos regulatorios, conocimiento operativo y criterios de negocio necesarios para clasificar el riesgo.
Técnicas estadísticas
Análisis para validar qué variables diferencian niveles de riesgo y qué tan consistentes son los resultados.
Segmentación analítica
Técnicas para identificar grupos con comportamientos diferenciados y apoyar una clasificación más precisa.
Modelos supervisados
Cuando existen casos confirmados y datos históricos confiables, evaluamos modelos supervisados para capturar riesgo con evidencia empírica.
Lo que casi nadie documenta con suficiente profundidad
Homogeneidad dentro de cada grado de riesgo
Heterogeneidad real entre categorías
Justificación técnica de cortes o thresholds
Estabilidad del modelo
Explicabilidad regulatoria
Utilidad práctica para monitoreo y gobierno
La MEBR y el modelo cliente deben hablar entre sí
El riesgo cliente no vive aislado. Debe ser coherente con la lectura institucional del riesgo, con los productos que ofrece la entidad, con su operación real y con la forma en que se monitorean y gobiernan los riesgos.
Por eso diseñamos modelos de clasificación de clientes por grado de riesgo que dialogan con la MEBR y que pueden incorporar variables inherentes, transaccionales, geográficas, operativas y de comportamiento.
Coherencia metodológica
El modelo cliente se integra con la visión institucional del riesgo y no se construye como una pieza desconectada.
Cobertura de productos y segmentos
Buscamos capturar la exposición real de la cartera, incluyendo mezcla de productos, servicios, canales y patrones operativos.
Tratamientos especiales cuando aplica
Pueden definirse tratamientos diferenciados para PEP, FT, sanciones, estructuras complejas u otros universos de riesgo.
Proporcionalidad
El modelo se ajusta al tamaño, datos, recursos, madurez operativa y capacidad de ejecución del sujeto obligado.
Construyamos una metodología que sí pueda defenderse y usarse
Si su organización necesita diseñar, validar o fortalecer su metodología con enfoque basado en riesgo, ATI puede ayudarle a construir un modelo explicable, proporcional, técnicamente sólido y preparado para operar.
De la obligación normativa al modelo defendible. Del modelo defendible a decisiones accionables.
Conversemos sobre su metodología, sus datos y sus decisiones de riesgo
Una conversación inicial permite identificar brechas metodológicas, revisar si el modelo actual es defendible y determinar qué tan preparado está para operar de forma recurrente.
Ideal para
Bancos, instituciones financieras, sujetos obligados, áreas de cumplimiento y equipos que necesitan fortalecer su enfoque basado en riesgo.
Resultado esperado
Un primer mapa de riesgos metodológicos, oportunidades de mejora y posibilidades reales de automatización.
Agenda una conversación
Hablemos de una metodología defendible y operable
Cuéntenos si necesita diseñar, validar, calibrar o automatizar una metodología con enfoque basado en riesgo.
